El equilibrio de fuerzas en el Consejo ha cambiado desde julio de 2025. Bajo presidencia danesa, un nuevo texto —inspirado en gran medida en los compromisos belga y húngaro de 2024— vuelve a poner sobre la mesa el escaneo obligatorio (también antes del cifrado) y una categorización de riesgos por servicio. Un resumen interno de la reunión del grupo de «aplicación de la ley» del 11 de julio de 2025, filtrado por netzpolitik.org, lo resume así: una mayoría de países «puede vivir» con la propuesta danesa, persiste una minoría de bloqueo y algunos indecisos clave (Alemania, Francia, Bélgica, Finlandia, Luxemburgo, Estonia, República Checa, etc.) pesan mucho.
Visualmente, el mapa de julio de 2025 publicado por el eurodiputado Patrick Breyer muestra de un vistazo qué gobiernos están «a favor», «en contra/neutral» o «indecisos». Es una instantánea activista pero útil para situar tu país.
Países explícitamente «a favor» el 11/07 (o positivos con el texto danés) … Italia, España, Hungría, Letonia, Lituania, Chipre, Croacia, Suecia (apoyo gubernamental, con luz verde parlamentaria pendiente), Dinamarca (autora del texto). Francia declaró estar lista para «apoyar en principio» el texto, en particular la prórroga del régimen transitorio, lo que por ahora la sitúa entre los más favorables. Portugal es «muy positiva», pero mantiene reservas sobre la parte de cifrado.
Países «en contra» (o críticos formalmente en puntos clave) … Polonia (rechaza el escaneo obligatorio y la inclusión del E2EE; señala riesgos para la ciberseguridad y la invalidez del «consentimiento» forzado), Austria (vinculada por una firme posición parlamentaria contra el CSS y el debilitamiento del cifrado), Países Bajos (graves reservas sobre las «órdenes de detección» y el CSS). Eslovenia y Luxemburgo expresan serias dudas sobre la proporcionalidad y el escaneo en el dispositivo.
«Indecisos / en revisión» (o divididos internamente) … Alemania (nueva coalición aún arbitrando, históricamente opuesta al escaneo del E2EE), Bélgica (política interna «difícil» sobre cifrado tras su compromiso de 2024), Estonia (división interna seguridad vs. protección de datos en CSS), Finlandia (texto «más bien problemático», en revisión), República Checa (en periodo electoral, posición pendiente), Irlanda (acoge con beneplácito salvaguardias de ciberseguridad, pero con cautela), Eslovaquia (positiva en ambición, abierta a contraargumentos), Rumanía (no citada en ese informe concreto). Estas sutilezas importan: el Servicio Jurídico del Consejo sigue considerando que el CSS choca con los derechos fundamentales, lo que pesa sobre los indecisos.
En resumen: la adopción depende de un puñado de capitales (París, Berlín, Bruselas, Helsinki, Luxemburgo, Praga, Dublín). Y, incluso entre los «favorables», varios parlamentos nacionales podrían imponer salvaguardias. Para una visión general, véase el mapa de julio de 2025 (indicativo).